Capítulo V
Skyrim. La chef. Los tatuajes. El café. Chuck Palahniuk. El banco. La unam. Los cursos. La libreta roja. El facebook. Mi amigo. Las fotos. El examen. El jueves. Las llamadas. El sismo. El año nuevo. El teatro. El poema. Mi amiga. El nuevo amigo. El viejo amigo. Las borracheras. Las cartas. La recaída. Los cigarros. La pelea. La computadora. La familia. La victoria pírrica. El secreto. La uv. Minatitlán. Calle 13. El regreso. El metro. Los amigos. La cruda. El mensaje. La amiga. La pelea. La soledad. La decisión. La música. Los papeles. Las fotos. El dinero. El adiós. Las hamburguesas. El hambre. El frío. Mi oído. El PAE. La tregua. La amiga de mi amiga. Los molotes. La felicidad. La piedad. El reencuentro. La deuda. La credencial. El miedo. Las elecciones. La impotencia. Mi libro. Espagueti.Cebolla. El exilio. El orgullo. La vergüenza. La envidia. Catársis. Los ausentes. Mi guerra. El exilio. La victoria. El portal.
Vivir en la calle
Imagínate que vas a pasar la mayor parte de tu vida como esclavo.
Mancillarán tu infancia con escuelas para que te enseñen a pensar, llegarás a la universidad de esclavos para que te enseñen a cargar tus piedras. Tendrás un empleo con el que tendrás que pagar tu jaula y, si eres inteligente, una carreta para llegar más rápido a la cantera.
Utilizarás tus monedas para comprar cosas que tus patrones te dicen que necesitas, para ser como ellos. Cosas que tú crees necesitar, por estatus, porque tú no quieres ser como esos hombres caídos en desgracia, viviendo en la calle, comiendo de la basura. No, esa vida no es para ti, tú eres un hombre libre. Libre de elegir que tipo de esclavo quieres ser, libre de elegir el color de tu taparrabo y el sabor de tu engrudo.
Después envejecerás y ya no le serás útil a tus patrones. Y vas a morir esclavo.
Pero te consolará que jamás fuiste como el loco aquél que vivía en los basureros, recogiendo latas y envases vacíos. El que hablaba con las aves y era tan inmensamente rico que podía darse el lujo de dormir bajo todos los árboles. El que no lo limitaba el dinero porque jamás lo conoció, el que conocía la verdadera amistad que no estaba basada en el interés sino en el apoyo y la camaradería. El deschabetado que se masturbaba en la calle, que compartía su comida con los perros. Aquel al que el hambre, el frío y los dolores físicos lo acercaron más a él mismo. El loco, tú no estabas loco. Tú fuiste un esclavo porque tú no estabas loco.
Sólo estabas muerto. Pero no estabas loco.
Mancillarán tu infancia con escuelas para que te enseñen a pensar, llegarás a la universidad de esclavos para que te enseñen a cargar tus piedras. Tendrás un empleo con el que tendrás que pagar tu jaula y, si eres inteligente, una carreta para llegar más rápido a la cantera.
Utilizarás tus monedas para comprar cosas que tus patrones te dicen que necesitas, para ser como ellos. Cosas que tú crees necesitar, por estatus, porque tú no quieres ser como esos hombres caídos en desgracia, viviendo en la calle, comiendo de la basura. No, esa vida no es para ti, tú eres un hombre libre. Libre de elegir que tipo de esclavo quieres ser, libre de elegir el color de tu taparrabo y el sabor de tu engrudo.
Después envejecerás y ya no le serás útil a tus patrones. Y vas a morir esclavo.
Pero te consolará que jamás fuiste como el loco aquél que vivía en los basureros, recogiendo latas y envases vacíos. El que hablaba con las aves y era tan inmensamente rico que podía darse el lujo de dormir bajo todos los árboles. El que no lo limitaba el dinero porque jamás lo conoció, el que conocía la verdadera amistad que no estaba basada en el interés sino en el apoyo y la camaradería. El deschabetado que se masturbaba en la calle, que compartía su comida con los perros. Aquel al que el hambre, el frío y los dolores físicos lo acercaron más a él mismo. El loco, tú no estabas loco. Tú fuiste un esclavo porque tú no estabas loco.
Sólo estabas muerto. Pero no estabas loco.
El holandés errante.
-A menudo pienso en la muerte.
No pienso en morir, me da miedo, como a cualquier ser humano. Pero pienso más en la muerte que en morir ¿Me entiendes? En lo es en realidad. Digo, ¿Qué es MUERTE? ¿Es un momento?
- Yo creo que es toda la vida. En realidad no estamos viviendo, estamos muriendo. No es como esperar un tren, no llega, está siempre ahí. Es más cómo...
-¿Jugar constantemente a la ruleta rusa?
-No, trataba de utilizar una analogía más inteligente. En la ruleta rusa te mueres en cualquier momento, no tiene sentido utilizar muerte en una analogía de muerte. Estaba pensando en...
-No la hay. Lo he pensado, siempre lo hago. No puedes describir o explicar la muerte sin el verbo "morir".
-Eso suena increíblemente estúpido.
-Sí, pero espera. Escucha, es como si todos tuviéramos implícito en concepto de muerte, porque, no es sólo desaparecer ¿Me entiendes? ¿Cómo se lo dices a un niño? No le dices que es cuando abuelita deja de existir. Es más que respirar ¿sabes? Morir es...
-Morir. Sólo lo sabes. Sí te entiendo. El caso es que morir le quita y le da sentido a todo, ¿No lo crees? Digo, muchas veces he dicho "Hey Fulanita, ayer estuve pensando en que me puedo morir en cualquier momento y la verdad no me quería quedar con las ganas de meterte la verga".
-Es un gran argumento. Le quitas la importancia al momento al decir que puede ser cosa de un rato, pero le das importancia a la persona porque prácticamente le estás diciendo "No podré morir feliz si no te meto la verga."
- Sí, casi siempre funciona. Supongo que para muchos la muerte es una excusa para echarse el último palo. Cogerse a la catrina.
-La pinche catrina. ¿Sabes qué me caga del día de muertos? Ése discursillo nacionalista, tan estúpido de "el mexicano se ríe de la muerte", que se escucha tanto. ¡Claro que no! El mexicano se caga de miedo con la muerte, le aterra como nada en este mundo, por eso es que somos tan cristianos. La muerte es como ése jefe culero al que todos los oficinistas temen y por eso dicen que es impotente o que se está quedando calvo. Pero cuando se acerca, todos callados.
-Ahí está, una buena analogía de la muerte.
-No creo, sólo abarca una pequeña fracción de lo que es.
-Y ¿Qué es la muerte?
-¿No has estado poniendo atención? No lo sé, nadie lo sabe.
-Y ¿Por qué hablamos tanto de esto?
-Porque le tememos, supongo.
-Te hace falta coger.
-Muérete.
No pienso en morir, me da miedo, como a cualquier ser humano. Pero pienso más en la muerte que en morir ¿Me entiendes? En lo es en realidad. Digo, ¿Qué es MUERTE? ¿Es un momento?
- Yo creo que es toda la vida. En realidad no estamos viviendo, estamos muriendo. No es como esperar un tren, no llega, está siempre ahí. Es más cómo...
-¿Jugar constantemente a la ruleta rusa?
-No, trataba de utilizar una analogía más inteligente. En la ruleta rusa te mueres en cualquier momento, no tiene sentido utilizar muerte en una analogía de muerte. Estaba pensando en...
-No la hay. Lo he pensado, siempre lo hago. No puedes describir o explicar la muerte sin el verbo "morir".
-Eso suena increíblemente estúpido.
-Sí, pero espera. Escucha, es como si todos tuviéramos implícito en concepto de muerte, porque, no es sólo desaparecer ¿Me entiendes? ¿Cómo se lo dices a un niño? No le dices que es cuando abuelita deja de existir. Es más que respirar ¿sabes? Morir es...
-Morir. Sólo lo sabes. Sí te entiendo. El caso es que morir le quita y le da sentido a todo, ¿No lo crees? Digo, muchas veces he dicho "Hey Fulanita, ayer estuve pensando en que me puedo morir en cualquier momento y la verdad no me quería quedar con las ganas de meterte la verga".
-Es un gran argumento. Le quitas la importancia al momento al decir que puede ser cosa de un rato, pero le das importancia a la persona porque prácticamente le estás diciendo "No podré morir feliz si no te meto la verga."
- Sí, casi siempre funciona. Supongo que para muchos la muerte es una excusa para echarse el último palo. Cogerse a la catrina.
-La pinche catrina. ¿Sabes qué me caga del día de muertos? Ése discursillo nacionalista, tan estúpido de "el mexicano se ríe de la muerte", que se escucha tanto. ¡Claro que no! El mexicano se caga de miedo con la muerte, le aterra como nada en este mundo, por eso es que somos tan cristianos. La muerte es como ése jefe culero al que todos los oficinistas temen y por eso dicen que es impotente o que se está quedando calvo. Pero cuando se acerca, todos callados.
-Ahí está, una buena analogía de la muerte.
-No creo, sólo abarca una pequeña fracción de lo que es.
-Y ¿Qué es la muerte?
-¿No has estado poniendo atención? No lo sé, nadie lo sabe.
-Y ¿Por qué hablamos tanto de esto?
-Porque le tememos, supongo.
-Te hace falta coger.
-Muérete.
Bienvenido a casa.
Bienvenidos
al país de las maravillas, bienvenidos al México surrealista.
Bienvenidos a la teoría relativista, donde se vive en el 2012, 1512 y
1968 al mismo tiempo. Bienvenidos al gobierno de López Portillo y Sasha
Montenegro. Bienvenidos al país donde los libros cuentan historias, pero
no cuentan Historia. Bienvenidos al autoritarismo, al fascismo, al
retroceso cultural.
Bienvenidos. ¿Se siente como regresar a casa?
Una mezcla de tristeza y risa, tristeza por el salto al pasado, risa
por la situación en la que nos volvemos a encontrar. Así que sígamos
viéndolo con ironía, sigamos viéndolo con humor, tendremos que hacer
chistes sobre la "gaviota" y sobre "el pelón", habrá que confíar en los
medios. Habrá que insultar a los perdedores, Porque la mayoría siempre
tiene la razón, ¿Verdad?
Habrá que perder la esperanza, habrá
que romper los juramentos, traicionar los principios, robar porque si no
lo hago yo, lo hará el de atrás, habrá que poner el orden por encima de
la calidad de vida y la educación, habrá que vender nuestros cuerpos y
nuestras mentes así como hemos vendido el voto y, por lo tanto, al
país...
¿O no?
Suena tan ¿anti-mexicano? ¿extraño?
Qué tal si.... ¿Qué tal si cambiamos? Y no nos dejamos llevar por los
demás, sí, eso ha de funcionar. ¿Qué tal si nos convertimos en el México
que queremos ver? ¿Qué tal si luchamos contra la violencia con
educación y respeto? ¿Qué tal si dejamos de consumir drogas? ¡De manejar
borrachos! ¡De meternos en la fila! ¡De copiarnos en los exámenes, de
pagarle al maestro!
¿Qué tal si aceptamos que tenemos errores y
que podemos mejorar? ¿Qué tal si aceptamos que todos somos seres
perfectibles? ¿Qué tal si aceptamos que somos vulnerables?
Habrá que luchar, habrá que creer, pero sobre todo: Habrá que cambiar.
Felicidades a todos aquellos que le han dado en la madre al país,
porque nos han dado una oportunidad a TODOS de demostrar que somos más
que un voto, que no somos un número. Que nos preocupamos por nuestros
hermanos y que trabajamos para mejorar el país. Gracias, priístas,
porque nos han dado la oportunidad, nos han dado el reto de mejorar y
defender el país sin el apoyo del gobierno.
Nos han dado la oportunidad de demostrar que los que queremos cambiar no estamos detrás de ninguna bandera o escudo.
Yo soy Rafael Alejandro Bautista Vera. Soy feliz de haber nacido
mexicano, y haré todo lo que esté en mi poder por sacar a mi país
adelante. Incluso si mis compatriotas quieren que siga en el hoyo.
Consejo a la gente que entra a esta etapa llena de llanto llamada la adultez.
Cuando entré por primera vez a la universidad tenía 18 años recién cumplidos, una novia y muchos amigos. Pensé que los tres me iban a durar para siempre.
Primero se fue la novia, la distancia, los horarios y el desmadre pudieron más que todo el amor. Después se fueron los amigos, algunas veces la gente madura a destiempo, unos antes y otros después; hasta ahora no sé si ellos maduraron y yo me quedé o si fue al revés.
Después se me fueron los dieciocho años.
Me di cuenta que no es como si rompieras una barrera invisible que te dice: "Hey, felicidades. Ya estás grande." Son pequeñas cosas que hacen que te des cuenta, el dejar de fumar porque te ves "cool" y empezar a hacerlo porque en realidad te estás volviendo adicto, darte cuenta que es más fácil conseguir sexo que en la prepa pero muchísimo más difícil encontrar una buena relación con un tolerable nivel de compromiso, que te dejen de importar cosas que antes eran primordiales para ti: Las salidas con los cuates todos los jueves, la fecha de algún videojuego, comer rico todos los días, echar la reta de fut.
Te das cuenta que tienes responsabilidades pero que no estás ni de lejos capacitado para llevarlas a cabo, te das cuenta que todo lo que aprendiste en 12 años de educación básica sólo te sirven para una cosa: Entrar a la universidad. No te preparan en nada para la vida.
No te enseñan en ninguna escuela que muchas veces te tendrás que quedar solo, no te enseñan que cuando ya no estén papá y mamá tendrás que mantenerte firme en tus decisiones, porque "ya estás grande" y la gente grande tiene que ser "seria y formal". Te enseñan sobre la parábola y sobre la elipse, no te enseñan lo que es tener un jefe, una fecha de entrega, pagar impuestos, la renta, cuanto cuesta pagar el agua y el gas. No te enseñan que también entre tanta responsabilidad tienes que meter un poco de tiempo para una cerveza, un partido de fut o un cigarro en el pasillo, un momento para ti; si no quieres explotar en la oficina y matarlos a todos con el teclado de tu computadora.
Después de un año y medio de fracaso universitario me di cuenta que en las instituciones sólo te enseñan lo que debes saber para llenar un puesto. No te enseñan a llevar tu vida de la mejor manera, les importa que seas un buen profesionista y un gran profesional, no les importa si tienes adicciones, vicios, desamor, tristeza, felicidad, sexo. Nada. Y está mal.
Está mal.
Porque no nacimos sólo para trabajar y tener un puesto y un sueldo. Al final del día si eres psicólogo, ingeniero, médico y sabes los secretos de hasta el último libro de la biblioteca, no te alejarás ni un paso más que los demás de la tumba. Nacimos para ser felices, para estar con los nuestros, para coger, para morderle la espalda a una mujer que acabamos de conocer, agarrarle las nalgas a una tipa en la calle, comer algo que tú hayas preparado, tomarnos un café acostados en la cama, escribir en un blog que nadie lee. Nacimos para eso. No para pasar por una institución que se supone debería darte un sentimiento de pertenencia y no te da más que un trozo de papel que te da permiso de sentirte mejor que los demás, y te quita lo más valioso que tienes: Tiempo.
Hace poco le pregunté a un amigo que si había hecho verano en la escuela, me dijo: "Sí wey, no voy a tirar a la basura dos meses de mi vida."
Si supiera que yo todos los días que estuve aquí abracé a mi madre, le hice de comer a mi abuela, jugué con mi hermana y hablé con mi padre. Si supiera que yo en seis meses de enfrentarme al fracaso aprendí a conocerlo bien y a perderle el miedo. Si lo supiera se daría cuenta que el que pierde el tiempo es aquel que no se permite equivocarse y el que lucha por algo que no lo hará ni un gramo más feliz de lo que puede ser por él mismo.
Aprendí más en seis meses aquí que en cualquier universidad. Y aún así, regreso en agosto. Más sensato, más sensible, más humilde pero sobre todo más yo.
Primero se fue la novia, la distancia, los horarios y el desmadre pudieron más que todo el amor. Después se fueron los amigos, algunas veces la gente madura a destiempo, unos antes y otros después; hasta ahora no sé si ellos maduraron y yo me quedé o si fue al revés.
Después se me fueron los dieciocho años.
Me di cuenta que no es como si rompieras una barrera invisible que te dice: "Hey, felicidades. Ya estás grande." Son pequeñas cosas que hacen que te des cuenta, el dejar de fumar porque te ves "cool" y empezar a hacerlo porque en realidad te estás volviendo adicto, darte cuenta que es más fácil conseguir sexo que en la prepa pero muchísimo más difícil encontrar una buena relación con un tolerable nivel de compromiso, que te dejen de importar cosas que antes eran primordiales para ti: Las salidas con los cuates todos los jueves, la fecha de algún videojuego, comer rico todos los días, echar la reta de fut.
Te das cuenta que tienes responsabilidades pero que no estás ni de lejos capacitado para llevarlas a cabo, te das cuenta que todo lo que aprendiste en 12 años de educación básica sólo te sirven para una cosa: Entrar a la universidad. No te preparan en nada para la vida.
No te enseñan en ninguna escuela que muchas veces te tendrás que quedar solo, no te enseñan que cuando ya no estén papá y mamá tendrás que mantenerte firme en tus decisiones, porque "ya estás grande" y la gente grande tiene que ser "seria y formal". Te enseñan sobre la parábola y sobre la elipse, no te enseñan lo que es tener un jefe, una fecha de entrega, pagar impuestos, la renta, cuanto cuesta pagar el agua y el gas. No te enseñan que también entre tanta responsabilidad tienes que meter un poco de tiempo para una cerveza, un partido de fut o un cigarro en el pasillo, un momento para ti; si no quieres explotar en la oficina y matarlos a todos con el teclado de tu computadora.
Después de un año y medio de fracaso universitario me di cuenta que en las instituciones sólo te enseñan lo que debes saber para llenar un puesto. No te enseñan a llevar tu vida de la mejor manera, les importa que seas un buen profesionista y un gran profesional, no les importa si tienes adicciones, vicios, desamor, tristeza, felicidad, sexo. Nada. Y está mal.
Está mal.
Porque no nacimos sólo para trabajar y tener un puesto y un sueldo. Al final del día si eres psicólogo, ingeniero, médico y sabes los secretos de hasta el último libro de la biblioteca, no te alejarás ni un paso más que los demás de la tumba. Nacimos para ser felices, para estar con los nuestros, para coger, para morderle la espalda a una mujer que acabamos de conocer, agarrarle las nalgas a una tipa en la calle, comer algo que tú hayas preparado, tomarnos un café acostados en la cama, escribir en un blog que nadie lee. Nacimos para eso. No para pasar por una institución que se supone debería darte un sentimiento de pertenencia y no te da más que un trozo de papel que te da permiso de sentirte mejor que los demás, y te quita lo más valioso que tienes: Tiempo.
Hace poco le pregunté a un amigo que si había hecho verano en la escuela, me dijo: "Sí wey, no voy a tirar a la basura dos meses de mi vida."
Si supiera que yo todos los días que estuve aquí abracé a mi madre, le hice de comer a mi abuela, jugué con mi hermana y hablé con mi padre. Si supiera que yo en seis meses de enfrentarme al fracaso aprendí a conocerlo bien y a perderle el miedo. Si lo supiera se daría cuenta que el que pierde el tiempo es aquel que no se permite equivocarse y el que lucha por algo que no lo hará ni un gramo más feliz de lo que puede ser por él mismo.
Aprendí más en seis meses aquí que en cualquier universidad. Y aún así, regreso en agosto. Más sensato, más sensible, más humilde pero sobre todo más yo.
Lo siento.
Ígneas rocas se han vuelto mis manos
Cayendo impiadosas sobre la ternura
Que otras manos amando me han dado
Y sólo han recibido ceniza, tristezas
Pagan con amor, crímenes ajenos
Y no hay condena peor que el hastío
Yo que soy testigo y verdugo
No lo comparto ni le encuentro sentido
No te he llamado a curar mis heridas
Mis quemaduras jamás serán sanadas
Cuando te vayas quedarás vulnerada
Y no harás mucho, seguirán aquí mis llagas´
Huye antes de ser contagiada
Por este mal que pudre la carne
Y consume al amor mas puro
Pues al corazón lo mata de hambre
No me pidas, todo lo he dado
Mejor vete, huye sin culpa
Tú no elegiste amar a un enfermo
Así como yo, romper tu inocencia
Cura con lágrimas lo que te he causado
Hazlo despacio y toma tu tiempo
No quiero que otro pague con llanto
Mi crimen enfermo, mi hielo.
Cayendo impiadosas sobre la ternura
Que otras manos amando me han dado
Y sólo han recibido ceniza, tristezas
Pagan con amor, crímenes ajenos
Y no hay condena peor que el hastío
Yo que soy testigo y verdugo
No lo comparto ni le encuentro sentido
No te he llamado a curar mis heridas
Mis quemaduras jamás serán sanadas
Cuando te vayas quedarás vulnerada
Y no harás mucho, seguirán aquí mis llagas´
Huye antes de ser contagiada
Por este mal que pudre la carne
Y consume al amor mas puro
Pues al corazón lo mata de hambre
No me pidas, todo lo he dado
Mejor vete, huye sin culpa
Tú no elegiste amar a un enfermo
Así como yo, romper tu inocencia
Cura con lágrimas lo que te he causado
Hazlo despacio y toma tu tiempo
No quiero que otro pague con llanto
Mi crimen enfermo, mi hielo.
Let me tell you something about Mary.
Se llama María.
Bueno, la llamé María, en realidad no sé como se llama, ni siquiera sé si se puede nombrar a alguien o algo así. Supongo que sería hacer un concepto de otro concepto.
Aún recuerdo mis clases de lógica en la prepa, ahí aprendí el truco más grande para mis clases.
El profesor nos explicaba lo que era un concepto, construcciones de ideas, imágenes mentales, no significados, algo que simplemente es. Nos pidió que al día siguiente le lleváramos el concepto de mesa. Algunos escribieron para que era una mesa, yo le llevé una foto de la mesa de mi habitación, fui el único al que le contó la tarea. Por eso cuando me pedían en otras materias el concepto de "derivada" "ley" "especie" intentaba darlo con fotografías.
María es un concepto. Al menos lo era hace poco, ahora no estoy seguro de lo que es.
Todo empezó cuando quise curarme de esa amargura que cualquier hombre que vive sólo para su trabajo, conoce. No era soledad lo que me afligía, al menos no una soledad común, tengo muchos amigos y familiares, jamás he estado solo. Bueno, no era soledad. Era diferenciación.
No me sentía solo, me sentía diferente, incomprendido, extraño. Bah, sí, supongo que era soledad.
Y lo intenté todo, me refugié en el arte, en las drogas, el sexo, el alcohol, la ciencia, los amigos, el amor y aún así no dejaba de sentirme terriblemente infeliz. Fue cuando intenté esas patrañas del New Age y la espiritualidad cuando por fin pude hacer lo que sea que hice para que María llegara a mí.
María es un tulpa. Un tulpa es como una parte de tu pensamiento, intentaré explicarlo lo mejor que pueda.
Así como hacemos imágenes mentales, las organizamos por "tipo" o "especie" en nuestro cerebro, los recuerdos tristes están almacenados en un cajón y las recetas de cocina en otro. Por eso es fácil deprimirse para la gente que guarda muchas cosas en el desván, porque sus pensamientos están ligados y siempre sacan más pensamientos tristes cuando quieren revisar uno. Sabiendo esto, muchos seres humanos desde hace tiempos remotos, de todas partes del mundo descubrieron que podían organizar conscientemente sus pensamientos y sensaciones (Un ejemplo vago de esto es la PNL), y a través de un proceso largo y doloroso podían no sólo crear "archivos" con toda la información que quisieran, sino que podían darle la imagen mental que quisieran y también darles forma física.
En términos no muy exactos, que sin embargo explican cierta etapa de su desarrollo: María es mi amiga imaginaria. Bueno, lo era. Primero dejó de ser imaginaria, después dejó de ser mi amiga.
Supongo que es mi culpa, me sentía Dios y la quise hacer a mi imagen y semejanza, sin embargo lo suficientemente dócil para que no ocupara una gran parte de mi mente y terminara siendo María la que imagina a Rafael.
Es una mujer bella, es lo primero que hace un hombre cuando se imagina a cualquier mujer. Si un amigo tuyo te llama y te dice que está con su mejor amiga o su hermana, no te la imaginas gorda y llena de granos, te la imaginas hermosa, guapa. Pues es lo mismo al hacer imágenes mentales, díganme misógino, chaquetas, caguengue, pero yo la imaginé buena.
Y también es lista, definitivamente nunca será una destacada en cualquier ciencia, pero se sabe mover, sabe hablar con la gente. Eso fue lo primero que quise que hiciera, que supiera hablar con la gente. Para no tener que explicarle a mis amigos: "Hey, ella es María y la imaginé hace unas semanas". Le enseñé a mentir.
Supongo que en este momento están pensando: "Este tipo está pirado" Y no se equivocarán, estoy un poco loco, siempre lo he estado. Pero les aseguro por lo más querido que tengo que María es tan real como la computadora en la que están leyendo esto. Y que respira, piensa y se mueve como ustedes y como yo. Sí, yo tampoco lo creía, no, no voy a tratar de convencerlos. Les contaré mi historia y ustedes sabrán opinar, sólo le pido algo para continuar: No juzguen. Ustedes tendrían que haber estado en mi situación para saber porque tomé las decisiones que tomé y porque hice lo que hice.
Piénsenlo así, ustedes creen que el teléfono en el que me leen se fabricó solo? No, vino de la mente de alguien, un tulpa es algo parecido. Le damos forma y después lo reproducimos en el mundo real, sólo que en carne y hueso, no sólo en papel como un libro o en lienzo como un pintura, sé que es difícil de imaginar y aún más difícil de creer, pero pueden comprobarlo por ustedes mismos. Sólo les digo que si tienen mentes débiles su "María" será débil y si tienen mentes fuertes tienen que cuidarse mucho. Porque la vida siempre se abre paso.
En fin. María me traicionó, me mintió y ahora no sé donde está. Acabo de llegar a mi casa después de buscarla toda la tarde y no sé que hacer, no sé si llamar a la policía, no sé como le explicaré a la gente todo esto, pero supongo que este es un buen inicio. Vaya, es más, María, si ves esto, regresa a casa. Por favor.
Bueno, la llamé María, en realidad no sé como se llama, ni siquiera sé si se puede nombrar a alguien o algo así. Supongo que sería hacer un concepto de otro concepto.
Aún recuerdo mis clases de lógica en la prepa, ahí aprendí el truco más grande para mis clases.
El profesor nos explicaba lo que era un concepto, construcciones de ideas, imágenes mentales, no significados, algo que simplemente es. Nos pidió que al día siguiente le lleváramos el concepto de mesa. Algunos escribieron para que era una mesa, yo le llevé una foto de la mesa de mi habitación, fui el único al que le contó la tarea. Por eso cuando me pedían en otras materias el concepto de "derivada" "ley" "especie" intentaba darlo con fotografías.
María es un concepto. Al menos lo era hace poco, ahora no estoy seguro de lo que es.
Todo empezó cuando quise curarme de esa amargura que cualquier hombre que vive sólo para su trabajo, conoce. No era soledad lo que me afligía, al menos no una soledad común, tengo muchos amigos y familiares, jamás he estado solo. Bueno, no era soledad. Era diferenciación.
No me sentía solo, me sentía diferente, incomprendido, extraño. Bah, sí, supongo que era soledad.
Y lo intenté todo, me refugié en el arte, en las drogas, el sexo, el alcohol, la ciencia, los amigos, el amor y aún así no dejaba de sentirme terriblemente infeliz. Fue cuando intenté esas patrañas del New Age y la espiritualidad cuando por fin pude hacer lo que sea que hice para que María llegara a mí.
María es un tulpa. Un tulpa es como una parte de tu pensamiento, intentaré explicarlo lo mejor que pueda.
Así como hacemos imágenes mentales, las organizamos por "tipo" o "especie" en nuestro cerebro, los recuerdos tristes están almacenados en un cajón y las recetas de cocina en otro. Por eso es fácil deprimirse para la gente que guarda muchas cosas en el desván, porque sus pensamientos están ligados y siempre sacan más pensamientos tristes cuando quieren revisar uno. Sabiendo esto, muchos seres humanos desde hace tiempos remotos, de todas partes del mundo descubrieron que podían organizar conscientemente sus pensamientos y sensaciones (Un ejemplo vago de esto es la PNL), y a través de un proceso largo y doloroso podían no sólo crear "archivos" con toda la información que quisieran, sino que podían darle la imagen mental que quisieran y también darles forma física.
En términos no muy exactos, que sin embargo explican cierta etapa de su desarrollo: María es mi amiga imaginaria. Bueno, lo era. Primero dejó de ser imaginaria, después dejó de ser mi amiga.
Supongo que es mi culpa, me sentía Dios y la quise hacer a mi imagen y semejanza, sin embargo lo suficientemente dócil para que no ocupara una gran parte de mi mente y terminara siendo María la que imagina a Rafael.
Es una mujer bella, es lo primero que hace un hombre cuando se imagina a cualquier mujer. Si un amigo tuyo te llama y te dice que está con su mejor amiga o su hermana, no te la imaginas gorda y llena de granos, te la imaginas hermosa, guapa. Pues es lo mismo al hacer imágenes mentales, díganme misógino, chaquetas, caguengue, pero yo la imaginé buena.
Y también es lista, definitivamente nunca será una destacada en cualquier ciencia, pero se sabe mover, sabe hablar con la gente. Eso fue lo primero que quise que hiciera, que supiera hablar con la gente. Para no tener que explicarle a mis amigos: "Hey, ella es María y la imaginé hace unas semanas". Le enseñé a mentir.
Supongo que en este momento están pensando: "Este tipo está pirado" Y no se equivocarán, estoy un poco loco, siempre lo he estado. Pero les aseguro por lo más querido que tengo que María es tan real como la computadora en la que están leyendo esto. Y que respira, piensa y se mueve como ustedes y como yo. Sí, yo tampoco lo creía, no, no voy a tratar de convencerlos. Les contaré mi historia y ustedes sabrán opinar, sólo le pido algo para continuar: No juzguen. Ustedes tendrían que haber estado en mi situación para saber porque tomé las decisiones que tomé y porque hice lo que hice.
Piénsenlo así, ustedes creen que el teléfono en el que me leen se fabricó solo? No, vino de la mente de alguien, un tulpa es algo parecido. Le damos forma y después lo reproducimos en el mundo real, sólo que en carne y hueso, no sólo en papel como un libro o en lienzo como un pintura, sé que es difícil de imaginar y aún más difícil de creer, pero pueden comprobarlo por ustedes mismos. Sólo les digo que si tienen mentes débiles su "María" será débil y si tienen mentes fuertes tienen que cuidarse mucho. Porque la vida siempre se abre paso.
En fin. María me traicionó, me mintió y ahora no sé donde está. Acabo de llegar a mi casa después de buscarla toda la tarde y no sé que hacer, no sé si llamar a la policía, no sé como le explicaré a la gente todo esto, pero supongo que este es un buen inicio. Vaya, es más, María, si ves esto, regresa a casa. Por favor.
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